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EXPLOSION / SERGIO AGUERO
PALADAR ROJO
El adiós de Insúa hizo temblar a los hinchas de Independiente, hasta que estalló el Kun, para hacerlos vibrar. Con la banca del Bocha, se tatuó la 10 y enamoró al país. Ahora, sueña en alemán.
El inusitado sosiego de Don Bosco hace de tanto verde una inmensa pintura de la siesta, un paisaje ciego y mudo sobre un lienzo inanimado que ni siquiera se altera por vagabundos animales domésticos. Sólo se escucha el motor del auto. Da pudor seguir violando la paz absoluta de un barrio que no es privado, pero parece.
Ya no. Al doblar en la esquina, un sendero es la ruta de personas que van y vienen, entran y salen, corren y gritan, desde y hacia esa puerta de madera que bien podría ser giratoria. Se quiebra, en ese punto, la autoridad del silencio catedrático. Es ahí. ¿Es ahí? Parece un colegio. Por el flujo de gente, tal vez sea un parque de diversiones. No, es ahí.
Siete hermanos, son siete hermanos. Y un rottweiler. “Y mi amigo, que juega en Quilmes, pero vive acá”. Y dos primos. “Y mi tía y mi tío, que siempre se quedan a dormir”. Y las visitas, algunos otros parientes, más dos de sus representantes, más la prensa, “más las amigas de mi hermana, que son muchas y están acá todo el tiempo”, destaca, mientras el patio se convierte en una cancha de fútbol tenis, en dos, en tres. Vive ahí una inmensa familia, que cambia de caras todo el tiempo. Llega el amigo de uno, cuando se va el primo de otro, y todos hablan entre sí, como si se conocieran de antaño. “Es un quilombo –dice–. Tengo una hermana de 19. Después vengo yo, de 17, otra de 16, otra de 14, otra de 11, otro de 9 y otro de 8”. Hay atmósfera de club, social y deportivo.
Miles de historias, en la octogenaria historia de El Gráfico, repiten y repiten la violenta escena de la pelota rescatista, que arranca a un pibe de su marginalidad y su pasado para colgarle el carnet de incluido y abrirle las puertas de una realidad económica a la que posiblemente nunca hubiera accedido por otra vía. Y entonces, vienen las frases de siempre, que se multiplican desde que existe el fútbol argentino. Que ahora se valora todo lo que tengo porque yo pasé lo que pasé y que valió la pena todo aquello para poder disfrutar más de todo esto.
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